Posteado por: Víctor Vorrath | marzo 6, 2007

Discurso para el concurso de oratoria (2006-2007)

José Luis Rodríguez Alconedo: el hombre, el artista, el patriota(Discurso) 

Por Víctor Hugo Vorrath Rodríguez

[0. Saludo]

Buenos días autoridades educativas, miembros del jurado, compañeros:

[1. Exordio]

Un gran orador ha dicho que “el hombre dura mientras dura su esfuerzo, por eso son inmortales los que luchan por la libertad”. Este es el caso de José Luis Rodríguez Alconedo, insigne poblano, esmerado artista y valiente patriota.

[2. Desarrollo]

[[2.1 Datos biográficos]]

José Luis Rodríguez Alconedo nació en la entonces llamada Puebla de los Ángeles el 23 de junio de 1761. Sus padres fueron José Miguel Antonio Rodríguez y María Ignacia de Rojas con quienes vivió en Atlixco hasta la muerte de su madre. A los 19 años se casó en la catedral angelopolitana con la criolla y poblana María Gertrudis Acuña; él era, en ese entonces, aprendiz de platería. Rodríguez Alconedo tuvo un hermano, José Ignacio, de quien se cuenta, era dos años menor.

Según relata Pedro Ángel Palou, en el libro homónimo a nuestro personaje y en el cual está basada esta disertación, Rodríguez Alconedo vivió toda su infancia y juventud en una Puebla barroca, aquella Puebla “nacida entonces modesta y rural”, pero que llegó a aquirir tal importancia que se convirtó en la segunda ciudad más importante de la Nueva España, rivalizando con la capital y siendo, en algunos casos, superior a ella.

José Luis y su hermano José Ignacio no vivieron exentos del lastre de la pobreza en la que más de un sublime espíritu se ha forjado…

[[2.2 Obra]]

En 1791 viaja a la Ciudad de México con su esposa en busca de nuevos horizontes. El mismo año presenta examen como maestro de orfebrería, instalándose en la calle de San Francisco. Tres años más tarde Manuel Tolsá lo aceptará como Académico de Mérito, con un retrato de Carlos IV; en la misma época realizó una portada para el libro de libros:
la Biblia, así como los escudos para las puertas de la Catedral Metropolitana y por encargo del virrey Branciforte fabricó los escudos de la Plaza de Armas. En 1802, realizó sus primeras pinturas en pastel: Santa. Teresa y a San. Pedro.

[[2.3 Vida pública]]

[[[2.3.1 Persecución de criollos]]]

En el año de 1808 se da un golpe militar en contra de del virrey Iturrigaray y se inicia una persecución contra los criollos. Alconedo es denunciado por el conde Guadalupe del Peñasco por deslealtades, también es denunciado por el conde de la Valenciana, posteriormente el artista es encarcelado. Mientras tanto, su hermano José Ignacio, botánico y boticario de ocupación, es detenido en Huejotzingo y encarcelado.

[[[2.3.2 Destierro y Autorretrato]]]

En 1809 los dos hermanos son desterrados hacia Cádiz. Un año más tarde pinta en esa ciudad el Retrato de la señora Teresa Hernández Moro. Posteriormente, en 1811, realiza su Autorretrato. Este año será muy importante porque los hermanos Rodríguez Alconedo regresan de su exilio a la Nueva España.

[[[2.3.3 Participación en la Insurrección y Apostolado]]]

El conde de Peñasco asegura que el retorno de Alconedo pone “en peligro su vida” y con base en esta acusación Alconedo vuelve a la cárcel. Sin embargo el virrey Calleja lo libera a instancias de su esposa. En 1813 Alconedo pinta un Apostolado completo para la iglesia de El Altillo que se encuentra en el Distrito Federal. En este mismo año se incorpora a la lucha de José María Morelos y Pavón como superintendente de la Casa de la Moneda. Posteriormente participa en el rescate de Leona Vicario en la capital.

[[[2.3.4 Muerte]]]

Mientras transcurre el año de 1814, nuestro artista establece una maestranza en Zacatlán. En en septiembre de ese año es apresado y trasladado hacia Apam. El día primero de septiembre de 1815 es fusilado en Zacatlán por el gral. José María Jalón. Se asegura que su esposa obtuvo el perdón de la pena de muerte de parte del virrey Calleja, sin embargo Alconedo ya había sido ejecutado.

[3. Conclusión]

Los hombres son tales cuando responden y se comprometen con elmomento histórico que les ha tocado vivir.

A los hombres se les califica como hombres, por la causa que defienden, por la bandera que enarbolan, por el ideal al que entregan su vida.

José Luis Rodríguez Alconedo al morir nació para la historia. La libertad y el progreso de nuestro país se deben a hombres como Rodríguez Alconedo; su muerte es fuerza motivadora y ejemplo inspirador que nos impulsa a seguir adelante.

Muchas gracias.

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